El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl
Estremecedor testimonio del autor en el que narra su experiencia durante 3 años viviendo en campos de concentración nazis.
Sin embargo, no se trata de un
relato en el que se describan detalladamente las atrocidades sufridas por el
autor, sino que enfoca sus vivencias y las de sus compañeros presos desde un
punto de vista psicológico.
El autor, psiquiatra de profesión,
describe las tres fases psicológicas por las que atraviesa un prisionero estándar:
En primer lugar, la fase del
internamiento en el campo. Esta primera fase se caracteriza por sentir una
especie de “ilusión” u optimismo sobre lo que va a acontecer. Los presos no
logran atisbar la verdadera crudeza de lo que está por venir: extenuación
física, dolor y en muchos casos, la cámara de gas o simplemente la muerte por
inanición.
En segundo lugar, la fase de la
vida en el campo. Esta fase comienza en el momento en que la venda cae de los
ojos y el preso se da cuenta, con todo el peso de la realidad, del futuro
próximo al que se tiene que enfrentar: un sufrimiento inmenso y de duración
desconocida, que puede desembocar en la muerte.
El autor estudió con detalle los
efectos que el sufrimiento tenía en el psiquismo de los prisioneros y observó
cómo algunos reclusos se abatían o degradaban ante el sufrimiento, mientras que
otros parecían madurar interiormente.
Según pudo observar el autor, pese
a que las condiciones físicas y psíquicas de la vida en un campo de
concentración -la falta de sueño, la escasísima alimentación, los constantes
maltratos- nos induzcan a suponer un comportamiento estereotipado de los
reclusos, se advierte, en un análisis más profundo, que el tipo de persona en
que se convertía el prisionero era más el resultado de una decisión personal.
El título del libro, “el hombre en
busca de sentido”, alude a la necesidad de encontrar un sentido a la vida en
cualquier circunstancia, incluso en las más adversas -la vida en un campo de concentración,
el diagnóstico de una enfermedad terminal, la muerte de un ser querido, etc.- y
cómo el ser capaz de encontrar “el sentido” es la clave, a nivel mental, para la
supervivencia.
En tercer lugar, la fase después
de la liberación. El preso recién liberado continúa necesitando apoyo
psicológico para procesar la terrible experiencia que ha vivido y, en muchos
casos, la noticia de la muerte de sus seres queridos.
Me ha encantado. Muy
recomendable.
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